Seamos francos. Viajar siendo mujer es muy distinto si eres un hombre, tanto a nivel personal como social. No es lo mismo ver a un hombre que a una mujer viajando.
¿Por qué ocurre aquello? Creo que la principal razón está marcada por la sociedad en la que hayas crecido y vivido. No es lo mismo provenir de un país Europeo que de uno Latinoamericano. Y no me refiero en términos económicos, sino –más bien- desde el ámbito cultural.
Los jóvenes de países nórdicos (por llamarlo de alguna forma) se vuelven independientes, y dueños de sus vidas, desde muy chicos. A los 18 años los padres consideran que ya es una persona grande para hacerse cargo de su propia vida y, por lo tanto, es hora de dejar el hogar familiar. En cambio, en los territorios de habla hispana (por decirlo de algún modo) para un joven de 18 años, quien recién termino el colegio, su única preocupación es saber qué va a estudiar y dónde.
Quizás te estés preguntando: ¿cuál es el punto? Precisamente mi punto es analizar cómo influye la crianza, dependiendo del país que provengas, lo cual -necesariamente- determina la visión social respecto a que viajar siendo mujer es muy diferente si eres hombre. Voy a dar un ejemplo para que se entienda mejor: es común encontrar a jóvenes de Europa y Norteamérica que empezaron a viajar desde que cumplieron la mayoría de edad, por lo que -en su visión- que una mujer viaje sola es normal. En cambio, en Latinoamericana las personas empiezan a viajar más grande (en términos de edad); y generalmente ocurre que si ven a una mujer viajando sola le preguntan: ¿no te da miedo? Por lo tanto, para los países nórdicos, viajar sola como mujer no es tema; en cambio, para las personas de habla hispana, sí lo es.
Generalmente, cuando una mujer dice que se va de viaje sola, inmediatamente le preguntan: ¿y si te pasa algo? Y -a modo de respuesta- me pregunto: ¿si un hombre dice que se irá a viajar solo, las personas le preguntaran lo mismo? Estoy casi segura que la respuesta es negativa, y la razón sería porque es hombre; en cambio, en la primera situación es el viaje de una mujer. Es decir, la única razón es ¿por el simple hecho de haber nacido mujer? Suena absurdo, ¿no crees?.
Puede ocurrir que la razón de fondo -para la otra persona- sea preocupación. No obstante, lo que ocurre es que –muchas veces- son miedos disfrazados de preguntas, es decir, son la manifestación de sus propios miedos personales.
La verdad es que puede “pasar algo” en cualquier lugar. Y claro que da temor irse de viaje sola, pero aquel sentimiento no va a provocar que corte mis propias alas, porque mi sueño de viajar es más grande que cualquier miedo.

Sin perjuicio de lo anterior, vivimos en una sociedad machista. Si un hombre viaja solo es top, pero cuando se trata de viajar siendo mujer la opinión es diferente: o ella es valiente o “ella se lo busco” (en caso que le llegase a pasar algo).
Si uno lee la definición de machismo nos dice que es la “actitud o manera de pensar de quien sostiene que el hombre es por naturaleza superior a la mujer”; disculpa, ¿superior a qué? Tampoco me gusta el término feminismo
, como una lucha de poder en contra del machismo. Prefiero no limitarlo al género, sino plantearlo desde una perspectiva más genérica, en el sentido que todos somos seres humanos con una vida propia; o sea, yo soy dueño de mi propia vida, y me pertenece.
Sé que hay una razón historia por el cual la mujer estuvo durante siglos sometida a la autoridad del hombre-marido y, por ende, era silenciada (socialmente hablando). Pero ahora estamos en el siglo XXI, y las cosas han cambiado bastante como para continuar con esa visión machista ¿no creen?
Pues bien, si volvemos al tema de viajar siendo mujer, puede ocurrir algo parecido a lo mencionado, pero de una forma más sutil. Me explico. Si una persona te invade de preguntas, con el objetivo que sientas miedo y no lo hagas; en aquel caso la mujer triunfadora es la que está muy segura de ella misma, y no se dejar paralizar.
De lo que se trata es hacer un cambio de paradigma, ya que es una decisión personal si una mujer decide irse de viaje, sea sola o con una amiga. En otras palabras, lo que debiese cambiar es que para la sociedad aquella decisión sea algo normal y respetable. Me imagino un diario que tenga como titular: “mujer viajando sola”; suena absurdo, ¿no crees?
Mientras escribo estas líneas, es inevitable recordar el caso ocurrido en febrero de 2016 de las dos chicas argentinas que estaban de viaje en Montañita, Ecuador, quienes fueron violadas y asesinadas. Sus nombres eran Marina Menegazzo y María José Coni, y eran dos amigas viajando juntas.
La noticia provocó una ola de reacciones que –a modo de síntesis- puso en debate la violencia de género que existe contra la mujer y, también, el ¿peligro de viajar sola?. Déjame decirte que esas chicas no estaban viajando solas, ya que sólo eran dos amigas que un día decidieron irse de viaje juntas a Ecuador ¿qué tiene eso de malo? ¿Acaso sólo es posible viajar acompañada de un hombre, pero en caso de viajar acompañada de una mujer, por ese simple hecho, cae en el término de “viajar sola”? O sea, para entender bien: si una mujer viaja acompañada de una mujer está viajando sola, pero si lo hace acompañada de un hombre no es así. Suena absurdo, ¿cierto? ¡Son mujeres viajeras! Y punto.


Marina Menegazzo y María José Coni. Foto: verne.elpais.com
#NiUnaMenos

Me parece que el verdadero problema está en que -como sociedad- todavía no se respeta a la mujer, ni se le da el trato que se merece como ser humano. Todavía existe esa creencia prehistórica de superioridad. Lo que debiese ocurrir –por el contrario- es admirar a esa mujer que no tiene miedo de mostrarse en forma auténtica tal cual es. Sería lindo que el titular del diario dijera: “el viaje de una mujer”.
Como te conté en otro artículo, cuando viajé sola no me sentí sola, porque en la ruta conocí a muchas personas, lo cual te permite entrar en tu zona de aprendizaje. Para mí fue una experiencia que me lleno de seguridad y confianza en mí misma. Se convirtió en la mejor escuela de vida a mis cortos 34 años.
Mientras viajas se agudiza tu intuición, lo cual te permite tener ojo en las elecciones que tomes: dónde vas a alojar; si vas a salir o no en la noche; con quién te juntas (creo que podríamos ahondar sobre este tema en otro artículo). Me gustaría que en esta parte el titular del diario diga: “voy a viajar sola, y tengo miedo”.
Una cosa sí es clara: es la sociedad, y no tú, la que debe cambiar. Son las demás personas quienes deben respetar tus decisiones. Son los otros quienes deben “cuidarte” cuando estás viajando con una amiga o sola. Es la otra persona la que debe entender el valor de querer vivir la vida y cumplir los sueños ¡Que ni la sociedad ni las personas corten tus alas!
Viajar siendo mujer hace que te pares en este mundo, con una confianza plena, que estás viviendo tu propia vida y cumpliendo tus sueños. Se trata de viajar solo para ti, con la idea de viajar solo para encontrarse. Algo así como: “viajo conmigo misma”.

Por: Andrea Guerrero
Blog: www.viajesquetransforman.com