Soy Lorena Arriagada, tengo 29 años, soy médico y los últimos 14 meses han sido los más intensos de mi vida.

Desde abril del 2016, vivo junto a mi compañero de vida en un furgón, acondicionado como camper por nosotros mismos, viajando y surfeando por America, con destino California, ida y vuelta. Ya hemos recorrido 9 países: Chile, Perú, Ecuador, Colombia, Panamá, Costa Rica, Nicaragua, Honduras y hoy nos encontramos recorriendo El Salvador.

Nací cerca de las montañas, en la ciudad de Los Andes. Desde chica fui buena para los deportes,¡los practiqué casi todos! pero no fue hasta que me fui a estudiar a la universidad en Coquimbo que conocí mi verdadera pasión: el surf! Siempre me había llamado la atención, pero como vivía lejos de la playa y vacacionaba en un lago, nunca antes tuve la posibilidad de subirme a una tabla. Iba en cuarto año de medicina cuando conocí a la Andre, hasta el día de hoy mi mejor amiga, quién me llevó por primera vez a surfear, con todo prestado. La increíble conexión con la naturaleza que se tiene cuando se flota sobre una tabla en el mar en conjunto con la adrenalina de bajar una ola, me atrapó en este deporte, que conlleva todo un estilo de vida y que definitivamente cambió la mía.

 

Fue en el mar también, hace unos 6 años, donde conocí al hippie, fotógrafo y biólogo marino “Andy Fotos”. Él me presentó sus sueños de viaje y yo me contagié rápidamente. Siempre había veraneado con mi familia en casa rodante y carpa, me encantaba la vida outdoor ¡Me gustaba viajar! A los 17 años me fui de intercambio a Alemania por 1 año y ahí, recorriendo, le agarré el gustito al viaje. Sin embargo, no fue fácil optar por salir de mi vida tradicional y hacerme a un lado de mis iguales para “tomar la micro pal otro lado”. Mi decisión era cuestionada frecuentemente por profesores y colegas y sentí una gran presión social que me costó bastante afrontar. Sentí miedo a estar equivocándome, pero por otro lado sentía que era el momento indicado para lanzarme a cumplir mis sueños.

Terminé mi carrera, que me encanta, y trabajé durante 2 años en el Servicio de Urgencia del Glorioso Hospital de Coquimbo. Mientras todos los que habían sido mis compañeros de curso se dedicaban a trabajar para conseguir una especialidad, yo salía de mis turnos a trabajar en la construcción en madera del “Roto”, como le pusimos al furgón que compramos con Andy para la odisea.

La tarea fue ardua! hacer planos, cortar, taladrar, martillar, barnizar, atornillar… así me la pasaba la mayoría del tiempo libre, cuando no estaba en el mar. Vivíamos en Totoralillo, un pueblo pequeñito cerca de Coquimbo, super tranquilo. Nos tomó bastante más tiempo del presupuestado, hasta que llegó el día en el que todo estaba listo para el viaje.

Desde entonces la vida ha sido diferente y ha superado cualquier expectativa. Y es que no hay forma mejor de viajar que en un furgón y sin límite de tiempo. Vamos de lugar en lugar, avanzando lento y cuando un lugar nos gusta nos quedamos. Si nos gusta mucho, nos quedamos más.

Hay tiempo para conocer los recovecos y compartir con gente maravillosa que te recibe con puertas abiertas, a veces, como a uno más de la familia. Cada día conoces historias, opiniones, realidades, formas de pensar y de vivir diferente. Hay tiempo para conectarse contigo mismo y con la naturaleza que te rodea, mirar las nubes, sentir el viento, ver atardeceres, amaneceres y un sin fin de detalles que cuando se vive en al ritmo del “sistema”, muchas veces se pasan por alto.

Hemos surfeado olas perfectas y las hemos vuelto a surfear. Casi todo el camino lo hemos hecho por la costa. Normalmente madrugamos y a las 5 o 6 AM vamos a chequear la ola, lo cual en países tropicales, durmiendo en un furgón sin aire acondicionado, se vuelve bastante más fácil de hacer que en Chile. En un día bueno surfeamos 2 y hasta 3 veces al día.

Cuando no puedo surfear igual entreno, salgo a correr o hago yoga. En el surf he ido progresando de a poquito, no tanto como quisiera, pero sé que tengo que ser paciente, ya que a los casi treinta ya no se es tan plástico como cuando niño. También nos encanta bucear y hacer snorkeling. Cuando no hay olas no hay nada como pasar tiempo bajo el mar. Para mi es como meditar ¡Uno de mis pasatiempos favoritos!

Pero no todo es playa. Nos encanta el trecking y escalar. Además, nos interesamos un montón por las culturas originarias de cada lugar y cada vez que podemos, recorremos los museos ¡Hemos conocido algunos increíbles! Sobre todo en Perú y en Colombia. Ahora estamos ansiosos de visitar Guatemala y el sur de Mexico para conocer las milenarias culturas Maya y Azteca.

Durante el viaje hemos sido espectadores en primera fila del impacto que está teniendo hoy en día la acción humana sobre la naturaleza y la destrucción exponencial de las especies y de nuestro planeta. Nosotros hacemos lo posible por poner nuestro granito de arena intentando disminuir al máximo nuestra huella de carbono y también crear conciencia ambiental, tanto en el día a día como a través de las redes sociales.

Para hacer dinero y obtener cosas trabajamos con fotos y también hacemos trueques. Andy tiene una larga trayectoria como fotógrafo acuático de surf. Yo, en el camino, he ido aprendiendo fotografía de surf de adentro y afuera del agua; no obstante, lo que más me apasiona es la fotografía de naturaleza. Ciertamente, no nos limitamos a eso y hacemos de todo, desde fotografía para publicidad hasta barrer las hojas del jardín o vender mermelada. 

Sin duda, el secreto para viajar largo es ser austero y sencillo. Siempre dormimos en el furgón y casi nunca comemos afuera. Compramos en los mercados y en las ofertas. Vivimos sin lujos, pero vivimos bien. El furgón es nuestro hogar y somos casi 100% independientes.

¡Los planes a futuro son inciertos! Este año el objetivo es llegar a California. Luego pensamos darnos una pequeña pausa de algunos meses y volar a Chile a ver a la familia y amigos. Cuando se viaja largo, lo más difícil es sacrificar tiempo con la gente que uno quiere. Bueno, para mi también lo es sacrificar mi profesión; extraño poder ejercer la medicina. El sueño es volver después y recorrer hasta Canadá, hacer la vuelta y embarcarnos en Panamá con Roto y todo hacia el continente Europeo ¡Y seguir recorriendo! Pero para eso falta mucho ¡Recién vamos subiendo! Esperamos para ese entonces poder consolidarnos más en la adquisición y producción de material audiovisual, para así quizás algún día poder hacer algo grande con eso. Sentimos que éstas son las condiciones ideales para captar imágenes únicas. Pero bueno, nos gusta improvisar y sabemos que las cosas siempre suceden diferente a lo que uno planea; la inmensa mayoría de las veces incluso mejor. Mi otro gran proyecto es algún día publicar un libro con las historias que voy recolectando.

Mi ola favorita? Sin duda Pavones! Esa izquierda del sur de Costa Rica es un paraíso! Larguísima, potente y divertida como ninguna otra! Además, hay un par de spot cercanos que, aunque menos potentes ¡son casi igual de largos y no hay nadie! Y como si fuera poco, la selva que la rodea está llena de vida! Otras olas que me gustaron mucho fueron Pacasmayo, en Perú, y Carenero, en Bocas del Toro, en el Caribe Panameño. Y como no mencionar a mi Totito querido!

El mensaje para las motivadas es claro: desapegarse y atreverse a emprender tu propio viaje y cumplir tus propios sueños. Vivir simple, de verdad y a concho! Dejar de coleccionar cosas y empezar a coleccionar momentos, ya que, como dijo Mujica, las cosas no las compras con tu dinero, las compras con tu tiempo.

Agradecimientos especiales a Thermoskin Chile, Eurosurf y Decimate, Sticky Bumps, Sun Zapper Chile, Tienda Surfero Los Vilos, Tienda Vertical Iquique, Tienda Iurop La Serena, Deep Water Housing, quienes nos han apoyado en el viaje.

Instagram: @RecorriendOla @lore.surf

Facebook: Recorriéndola de Chile a California

Hashtag: #Recorriendola

 

Por: Fernanda Picón